Pueblo de 60 vecinos donde todavía se conservan usos y costumbres tradicionales y se puede saborear un auténtico sabor rural
Su topónimo parece estar relacionado con el vocablo “Sierra”, haciendo alusión a la ubicación de las primeras casas del pueblo, en una garganta de la sierra de la Mujer Muerta, rodeada de montes y frondosidades.
Donada en el siglo XIV a la casa de los Mendoza, se constituye como parte del Señorío de Buitrago, siendo una de las poblaciones que integró la comunidad de pastos denominada Comunidad de Villa y Tierra de Buitrago. De predominante vocación ganadera, sus rebaños de lanar llegaron a gozar de cierta importancia. No hay datos de población de Serrada durante los siglos XVI y XVII, ya que entonces era un anejo de Berzosa. En el siglo XVIII se obtiene información sobre Serrada a través del Catastro de Ensenada, la Descripción Lorenzana. Se extraen datos sobre producción de cultivos, explotación de colmenas y la obtención de carbón, que en Serrada se realizaba cada 12 años. En esta época, 1751, contaba con 16 vecinos y pertenecía a efectos juduciales al Cuarto de la Jara. La nueva división administrativa de 1833 tiene como consecuencia, la independencia de Serrada del reino de Buitrago, y la consecuente adscripción a Madrid. A partir del siglo XX se inicia el proceso de migración, principalmente dirigido a Madrid, y el cual se acentúa a partir de los años 50.
Potro de herrar Casa tradicional